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Terça, 10 de Fevereiro de 2009
Entrevista (Rotterdam-2009): Rodrigo Moreno |
O cineasta argentino Rodrigo Moreno (“El custodio”; 2006) participou este ano da 26ª edição do CineMart, a plataforma de co-produção do Festival de Rotterdam, com o roteiro do seu próximo longa, “Un mundo misterioso”. Da Holanda, ele falou da sua relação com o evento e da atual fase do cinema argentino. Confira a entrevista exclusiva.
Por Camila Moraes
Rotterdam é a casa de muitos cineastas latinos. Sua relação com o festival também vem de antes?
Se o Festival de Rotterdam é uma família para os cineastas latinos – o que acho que é verdade –, sou aquele vizinho que aparece para cumprimentar no Natal. Até hoje recebi algumas ajudas, mas a nossa relação ainda é tímida. Em 2006, “El custodio”, meu primeiro filme, recebeu o apoio em pós-produção do fundo Hubert Bals. Um roteiro meu, titulado “Reimon”, também foi premiado em 2008. Este ano, estou participando do CineMart com o roteiro de “Un mundo misterioso” para conseguir co-produtores para a realização do filme. De todo jeito, Rotterdam tem um networking latino-americano, que no caso da Argentina passa, entre outras coisas, pelo Bafici. Enfim, claro que é bom ser da casa.
Qual é a vantagem pra você de participar do CineMart?
Aqui você se encontra com pessoas importantes, mais do que interessantes. A vantagem inicial é que o mundinho do cinema independente fica sabendo que você tem um filme pra fazer. Dado esse passo, você pode conseguir fazer bons negócios ou não. O importante é há oportunidades. Mas a grande vantagem de estar em Rotterdam, em termos gerais, é que este é um lugar que preserva uma maneira de encarar o cinema muito ligada à direção. É um espírito do tipo “nós, os realizadores, somos muito frágeis”. Isso é algo que Rotterdam assume e considera na hora de apoiar os projetos. No mercado, o domínio de Hollywood é tão brutal, que se não o ajudam, você vai passar bem mal.
Mas, voltando ao CineMart, estar aqui me ajudou a programar a vida pelos próximos dois anos. Tenho claros os projetos que quero tocar, onde vou estar e com quem vou me relacionar.
Do que trata “Un mundo misterioso”?
É a história de um casal jovem. Ela pede a ele um tempo, e isso se torna um fato imprescindível na experiência de vida dele, que se sente desamparado e passa a viver a vida sem planejá-la. Há um paralelo com a vida útil de um carro antigo, que já não funciona, assim como nada mais funciona. É um filme sobre o imprevisível, tanto em termos narrativos, como de mise-en-scène.
Uma plataforma de co-produção, como é o caso do CineMart, pode levá-lo a alterar seu roteiro para levantar o filme com parceiros de outros países ou não? Em caso positivo, isso o incomoda?
Estou participando desta edição do CineMart com um roteiro pronto e com financiamento local já acertado. Nem todo mundo chega assim; muitos têm seus projetos em fase realmente inicial. Mas em geral o que se busca aqui é outro tipo de co-produção, não aquela em que você é obrigado a incluir atores estrangeiros no seu elenco, por exemplo. A idéia neste caso é gastar o dinheiro do co-produtor no país dele. Pode ser revelando o negativo do filme, fazendo pós-produção ou algo nesse estilo. Não abriria mão de liberdade criativa para fazer um filme.
Falando agora sobre cinema argentino, como você vê a produção atual do país, passados alguns anos do boom do “nuevo cine” local?
Sinto que sou parte de uma geração que está mudando a maneira de se fazer cinema na Argentina em todos os níveis. Claro que houve um boom, que por sinal tem a ver com o surgimento da Universidad del Cine, com a criação da lei nacional de cinema, com a renovação da crítica cinematográfica do país e, principalmente, com a invenção do Bafici, que permitiu que tomássemos contato com o que estava rolando em termos de cinema independente no mundo. E também com uma “mera rotação dos países”, nas palavras Borges, querendo dizer que, em cada momento, uma cinematografia diferente cai na graça dos festivais, como foi o caso da argentina e, hoje, talvez seja o da chilena. Mas não se tratou de uma fofoca. Foi um impulso, e agora veremos quem fica. Muitos cineastas bons de verdade surgiram. Tenho certeza que Lucrecia Martel, por exemplo, tem muitos filmes para nos dar. |
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Terça, 10 de Fevereiro de 2009
Entrevista (Rotterdam-2009): Rodrigo Moreno
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El cineasta argentino Rodrigo Moreno (“El custodio”; 2006) participó este año en la 26ª edición del CineMart, la plataforma de coproducción del Festival de Rotterdam, con el guión de su próximo largo, “Un mundo misterioso”. Desde Holanda, él habló de su relación con el evento y de actual fase del cine argentino. A continuación, la entrevista exclusiva.
Por Camila Moraes
Rotterdam es la casa de muchos cineastas latinos. ¿Tu relación con el festival también viene de antes?
Si el Festival de Rotterdam es una familia para los cineastas latinos – lo que, sí, creo que es verdad –, soy aquel vecino que aparece para saludar en Navidad. Hasta hoy recibí algunas ayudas, pero nuestra relación todavía es tímida. En 2006, “El custodio”, mi primera película, recibió apoyo en postproducción del fondo Hubert Bals. Un guión mío, titulado “Reimon”, también fue premiado en 2008. Este año, estoy participando en el CineMart con el guión de “Un mundo misterioso” para conseguir coproductores para la realización de la película. De todas maneras, Rotterdam tiene un networking latinoamericano, que en el caso de Argentina pasa, entre otras cosas, por el Bafici. En fin, claro que es bueno ser de la casa.
Cuál es para ti la ventaja de participar en el CineMart?
Aquí te encuentras con personas importantes, más que interesantes. La ventaja inicial es que el mundillo del cine independiente se entera de que quieres hacer una película. Dado este paso, puedes conseguir hacer buenos negocios o no. Lo importante es que están las oportunidades. Pero la gran ventaja de estar en Rotterdam, en términos generales, es que este es un lugar que preserva una manera de ver el cine muy conectada a la dirección. Es espíritu del tipo “nosotros, los realizadores, somos muy frágiles”. Eso es algo que Rotterdam asume y considera a la hora de apoyar los proyectos. En el mercado, el dominio de Hollywood es tan brutal, que si no te ayudan, las vas a pasar bien mal.
Pero, volviendo al CineMart, estar aquí me ayudó a programar la vida por los próximos dos años. Tengo claros los proyectos que quiero llevar adelante, donde voy a estar y con quienes me voy a relacionar.
¿De qué trata “Un mundo misterioso”?
Es la historia de una pareja joven. Ella le pide un tiempo, y eso se vuelve un hecho imprescindible en la experiencia de vida de él, que se siente desamparado y pasa a vivir la vida sin planear. Hay un paralelo con la vida útil de un coche antiguo, que ya no funciona, así como nada más funciona. Es una película sobre lo imprevisible, tanto en términos narrativos, como de puesta en escena.
¿Una plataforma de coproducción, como es el caso del CineMart, puede llevarte a cambiar el guión para alzar la película con productores de otros países o no? De ser así, eso te molesta?
Estoy participando en esta edición del CineMart con un guión terminado y con financiación local ya arreglada. No todo el mundo llega así; muchos tienen sus proyectos en fase realmente inicial. Pero por lo general lo que busca aquí es otro tipo de coproducción, no aquella en la que estás obligado a incluir actores extranjeros en el casting, por ejemplo. La idea en este caso es gastar el dinero del coproductor en su país. Puede ser en el negativo de la película, haciendo postproducción o algo por el estilo. No dejaría de lado mi libertad creativa para hacer una película.
Hablando ahora sobre el cine argentino, ¿cómo ves producción actual del país, pasados algunos años del boom del “nuevo cine” local?
Siento que formo parte de una generación que está cambiando la manera de hacer cine en Argentina a todo nivel. Claro que hubo un boom, que incluso tiene que ver con el surgimiento de la Universidad del Cine, con la creación de la ley nacional de cine, con la renovación de la crítica cinematográfica del país y, sobre todo, con la invención del Bafici, que permitió que tuviéramos contacto con lo que se estaba haciendo en términos de cine independiente en el mundo. Y también con una “mera rotación de los países”, en las palabras de Borges, queriendo decir que, en cada momento, una cinematografía distinta va de encuentro a las voluntades de los festivales, como fue el caso de la argentina y, hoy, tal vez sea el de la chilena. Pero no fue un chisme. Fue un impulso, y ahora veremos quien queda. Muchos cineastas realmente buenos han surgido. Estoy seguro de que Lucrecia Martel, por ejemplo, tiene muchas películas que darnos. |
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Segunda, 09 de Fevereiro de 2009
Rotterdam-2009: balance de la participación latina
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Por Camila Moraes
“Somos frágiles, y ellos lo asumen”. Así define el argentino Rodrigo Moreno la actitud del Festival de Rotterdam hacia los realizadores independientes, incluyendo en este grupo, por supuesto, los latinoamericanos. Creado en 1972, el festival holandés se dedica a la descubierta de nuevos talentos en el ámbito del cine de autor, abriendo espacio para las cinematografías de países en proceso de desarrollo, sobre todo, en los últimos años, las de Asia y Latinoamérica.
Pensando en la participación latinoamericana, la sensación que traigo a casa tras participar de 21 de enero a 1 de febrero de la 38ª edición del IFFR como periodista seleccionada para participar del Trainee Project for Young Film Critics del evento es: Rotterdam es una gran familia latina. En sus diferentes secciones, de la competencia oficial a las muestras paralelas, participan cineastas brasileños, argentinos, uruguayos, mexicanos que en un año reciben apoyo del fondo Hubert Bals y en el siguiente vuelven, por ejemplo, a la competencia, en un proceso que el mismo evento pretende que sea continuo, con los diferentes espacios del festival integrándose para el beneficio de las películas y del público.
Este año, “Turistas”, de la directora chilena Alicia Scherson, fue la única latina en la competencia por los VPRO Tiger Awards (en la que participan primeras y segundas obras de ficción). La película estuvo en 2008 en la selección del Hubert Bals y fue premiada con un apoyo para su etapa de desarrollo. Un camino parecido tuvo “Play”, la primera película de Alicia, que recibió ayudas en desarrollo de proyecto y distribución en Rotterdam en el mismo año (2003) que su directora exhibió su corto “Crying under water" en la programación. Entre una visita y otra, la chilena estuvo dos años consecutivos en el CineMart, la plataforma de coproducción del festival, con el proyecto inicial de su tercer largo para conseguir financiación.
De hecho, el CineMart, así como el fondo Hubert Bals, se volvieron espacios imprescindibles para muchos realizadores latinoamericanos – que, por otro lado, son talentos que Rotterdam quiere tener cerca. Este año, en la 26ª edición de estos encuentros entre cineastas, productores y coproductores, cuatro proyectos latinos estuvieron presentes (en un total de 36): “Girimunho”, de los brasileños Helvécio Martins y Clarissa Campolina, “Un mundo misterioso”, del argentino Rodrigo Moreno, “La tercera orilla del río", de la argentina Celina Murga, y “3”, del uruguayo Pablo Stoll. Todos ellos participantes de otras iniciativas del festival o, en otras palabras, miembros del extenso networking de Rotterdam, que pasa inclusive por festivales locales, como el Bafici, en el caso de Argentina.
Según Celina Murga, cuya “Una semana solos” estuvo en la programación de este año, “lo mejor del CineMart es el esquema que se organizó de encuentros personales, tanto en las reuniones como en los cóqueteles, que te permiten una aproximación también en la instancia informal. Hay un factor humano en esto, y Rotterdam lo tiene en cuenta”. Pablo Stoll también estuvo satisfecho, pero con menos elogios: “Me parece bien estar aquí para empezar relaciones con coproductores y también el hecho que no te pidan el guión terminado. De hecho, puedes presentar lo que quieras. Pero también es muy cansador. Son más de 60 reuniones en menos de cinco días”, opina. Ya Moreno siente que el cansancio puede ser útil: “Me organicé la vida de acá a dos años”.
Si la chilena “Turistas”, de Alicia Scherson, no estuvo entre las tres premiadas de los VPRO Awards (ganaron “Breathless”, do sul-coreano Yang Ik-June, “The Wrong Rosary”, do turco Mahmut Fazil Coskun, e “Be calm and count to seven”, do iraniano Ramtin Lavafipour), otras películas chilenas fueron tema de conversaciones informales en los pasillos. “Tony Manero”, de Pablo Larraín, participó en la programación (sección “Bright Future”, dedicada a nuevos talentos) y, bastante celebrada, se ganó el premio holandés de distribución de la KNF (la asociación de periodistas de cine de Holanda). “La nana”, la vencedora de Sundance este año, también en la Bright Future, fue igualmente elogiada – lo que al fin produjo la sensación general que Chile está en su momento y puede volverse el nuevo país querido de los festivales de cine.
Por fin, además de Bright Future, la sección Spectrum, que exhibe películas de directores ya consagrados, también ofreció una larga y respetable lista de participantes latinoamericanos. “La mujer sin cabeza”, de Lucrecia Martel, “Historias extraordinarias”, de Mariano Llinás, “A festa da menina morta”, de Matheus Nachtergaele, y “Los bastardos”, de Amat Escalante, son algunos de los destaques de vinieron premiados de otros festivales para el público de Rotterdam. Eso sí: Perú, Colombia y otros países de la región todavía no aparecen mucho en las pantallas o en los encuentros del festival. Ojalá en los próximos años. Y ojalá ninguna crisis amenace Rotterdam. |
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Domingo, 08 de Fevereiro de 2009
Balanço Rotterdam-2009: impressões de um IFFR
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Por Camila Moraes, em Rotterdam
Sendo “a crise” o assunto do momento, ela é praticamente onipresente, pairando, inclusive, sobre o Festival Internacional de Cinema de Rotterdam (IFFR), na Holanda – um dos grandes da Europa (provavelmente o quarto mais importante) e que permanece firme em sua aposta por novos talentos do cinema mundial desde que foi criado, em 1972.
Nesta recente 38ª edição, que aconteceu de 21 de janeiro a 1 de fevereiro, o assunto global das quebras financeiras esteve presente, por exemplo, na hora de avaliar se o público iria ou não comparecer ao evento, de discutir a hoje tão ameaçada profissão de crítico de cinema e, como não poderia deixar de ser, no momento em que apoios financeiros e co-produções entram na pauta das conversas. Mas de um jeito diferente.
Em Rotterdam, o ímpeto de falar da crise não parece ser do próprio festival, mas de jornalistas e alarmados em geral. Não que ela não exista e não seja uma ameaça ou que o festival a ignore. A questão é: para o IFFR, o cinema está em crise desde que existe. Sendo assim, para que dar voltas ao tema?
Essa atitude coincide talvez com o espírito de humildade que paira no ar da cidade que abriga o maior porto da Europa – além do festival de cinema independente que é pai de muitos outros com a mesma inclinação – em dias que respira cinema. O IFFR é humilde porque, tal qual um país latino-americano que outra realidade não conhece que não a de sucessão de crises, levanta sua cabeça e segue, tratando o cinema independente como a arte do esforço, que justamente por exigir dedicação, traz maiores recompensas quando consegue superar as barreiras encontradas ao longo do caminho.
Certamente é esse romantismo (o saudável), tão característico do cinema de autor, o que captei como participante deste ano do projeto de trainees para críticos de cinema em formação (Trainee Project for Young Film Critics), criado em 1998 com a idéia de proporcionar a seis críticos com menos de 30 anos, vindos de diferentes partes do mundo, a chance de se familiarizar com um festival de grandes proporções. Assim como meus companheiros, tive total acesso ao programa, escrevi para o jornal diário (The Daily Tiger), participei das reuniões do júri da Fipresci (com direito a dar minha fração para um voto coletivo na escolha do vencedor da competição oficial) e encontrei especialistas no assunto para aulas e discussões focadas em crítica cinematográfica.
O IFFR tem uma programação enorme, quase impossível. Nesta edição, foram mais de 260 longas e cerca de 300 curtas, entre ficções e documentários. Como dar conta de tantas horas, ao longo de 10 dias, em uma sala escura? Parece difícil, mas não é. No fim, a frustração pelo que ficou de fora do horário pessoal (imprescindível se organizar) é o único incômodo. Além da competição pelos VPRO Tiger Awards, que é a oficial e inclui 14 filmes de diretores em seus primeiros ou segundos filmes, houve retrospectivas de Paolo Benvenuti e Jerzy Skolimowski, a mostra “Young Turkish Cinema” e seções especiais e inovadoras, como a Size Matters, que põe em discussão o tamanho das telas à disposição hoje para a criatividade de cineastas e vídeo-artistas, e a “First Things First”, que apresenta uma seleção de primeiros trabalhos de diretores consagrados, com o objetivo de analisar se essas obras inaugurais escondem a semente de futuros talentos. Sem falar das seções Spectrum e Bright Future, que abrigam a maioria dos filmes – a primeira, títulos de veteranos, e a segunda, produções de gente “para se ficar de olho” (para mim, a delícia deste festival).
Paralelamente a tantos screenings, está o CineMart, a plataforma de co-produção do IFFR. Em 2009, o projeto chegou à sua 26ª edição com 36 filmes em fase de pré-produção selecionados em um total de 500 inscrições. Ao longo de cinco dias, diretores e produtores com seus longas debaixo do braço se reuniram com co-produtores para discutir possíveis parcerias. Entre eles, quatro projetos de latino-americanos: “Girimunho”, dos brasileiros Helvécio Martins e Clarissa Campolina, “Un mundo misterioso”, do argentino Rodrigo Moreno, “La tercera orilla del río", da argentina Celina Murga, e “3”, do uruguaio Pablo Stoll. Conversando com cada um deles, apareceram os elogios: é ótimo o formato de aproximação entre realizadores e produtores do CineMart, cômoda a tolerância na hora de receber os projetos muitas vezes em fase bastante inicial e importante o espaço que se abre para a distribuição de apoios financeiros sem os quais o cinema latino (e não só ele) não sobrevive.
Aqui surgem outras duas importantes constatações. A primeira: o Festival de Rotterdam é uma grande família. Filmes que recebem apoio do Hubert Bals Fund, seja para a fase de desenvolvimento de projeto ou para distribuição, passam freqüentemente à competição e/ou às mostras Bright Future e depois Spectrum. Os diretores destes mesmos filmes participaram ou participarão do CineMart com outras idéias em desenvolvimento, num número musical cinematográfico que parece se armar de coreografia em coreografia – ou de filme independente em filme independente. A segunda: cineastas e produtores latino-americanos têm em Rotterdam uma casa. São inúmeros os realizadores (especialmente os argentinos) que vão e voltam, encontrando no festival um networking armado para que eles impulsionem o que em seus países de origem nem sempre dá pra levantar.
Não era novidade pra mim que Rotterdam é um espaço que promove encontros entre pessoas. “Zero glamour, nada de tapete vermelho”, “clima informal”, “diretores, produtores e jornalistas reunidos”, “atmosfera relaxada de cinema independente” são algumas das frases que rebotam sobre o festival. Mas é ótimo estar lá e perceber que tão aberto quanto os próprios holandeses (gente bacaníssima) é o próprio evento, que se resume em algumas das declarações de seu diretor Rutger Wolfson (no posto desde 2007) para o Daily Tiger. “Crise sempre tem”, “é difícil agradar todo mundo”, “o prazer de trabalhar com cinema independente” são algumas das expressões que ouvi dele. O que me devolve ao começo desse texto de impressões pessoais e à minha convicção, coincidente com a de Rotterdam, de que crise sempre tem. Para esquecê-la, prefiro – ou preferimos – fazer e pensar cinema.
Prêmios e destaques
Os três filmes premiados pelo júri oficial do VPRO Tiger Awards deste ano foram o cômico e bem atuado “Breathless” (“Ddongpari”, do sul-coreano Yang Ik-June), o humilde e bem resolvido “The Wrong Rosary” (“Uzak ihtimal”, do turco Mahmut Fazil Coskun) e “Be calm and count to seven” (“Aram bash va ta haft beshmar”, do iraniano Ramtin Lavafipour). Desse grupo, o único vencedor inesperado foi o último, que é feito de boas imagens, mas peca pelo roteiro confuso e em momentos excessivamente aberto.
Já o júri da Fipresci, a Federação Internacional dos Críticos de Cinema, apostou no corajoso “Blind pig that wants to fly” (“Babi buta yang ingin Terbang", do indonésio Edwin). Um filme alegórico e de fortes convicções políticas e humanas, que, para meu gosto pessoal, é o tipo de trabalho que os festivais gostam de premiar e que exagera mesmo ao dar voltas e voltas com a canção “I just called to say I love you”, de Steve Wonder (jamais posso voltar a ouvi-la).
De resto, algumas pérolas cinematográficas ficarão na memória. Destaco aqui algumas, esquecendo por instantes o inevitável medo de fazer injustiça a uma programação tão extensa: “Unmade beds”, o segundo e ótimo filme do argentino Alexis dos Santos, “35 Rhums”, o novo da francesa Claire Denis, “Tony Manero”, de Pablo Larraín, o chileno que ganhou o prêmio holandês de distribuição da KNF (a associação de jornalistas de cinema da Holanda) e foi bastante elogiado nos corredores, e “Tokyo Sonata”, do japonês Kurosawa Kiyoshi, que arrancou suspiros dos cinéfilos.
Informações completas do IFFR no site: www.filmfestivalrotterdam.com.
Críticas e balanços: www.fipresci.org. |
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Sexta, 06 de Fevereiro de 2009
Entrevista: Eduardo Costantini (h), fundador y director ejecutivo de Costa Films
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Con sede en la ciudad de Buenos Aires, Costa Films es una de las pocas empresas latinoamericanas que tienen el mercado cinematográfico internacional en su punto de mira. Fundada en 2006 por el emprendedor argentino Eduardo Costantini (h), Costa Films comenzó su andadura internacional con buen pie gracias al éxito alcanzado por “Tropa de Elite”, película en la que participan como coproductores a través de The Latin American Film Co, una joint venture de la empresa con la poderosa The Weinstein Company. Además de sus actividades en el campo de la producción y la distribución, Costa Films también es uno de los socios de The Auteurs, una cinemateca online que tendrá su versión latinoamericana a mediados de 2009.
Por Gerardo Michelin (LatAm cinema)
¿Cuáles serán los próximos proyectos de Costa Films en materia de producción?
Actualmente estamos sacando adelante la película “Noticia de un secuestro”, una adaptación del libro de Gabriel García Márquez que será coproducida entre varios países. Acabamos de ruenirnos con Salma Hayek, a la que le interesó el proyecto, para definir si va a ser parte del elenco y su posible interés en ser productora ejecutiva de la película. Su participación significaría un impulso muy importante para este proyecto que vamos a intentar filmar en junio de este año.
Por otra parte, seguimos trabajando en la nueva película de Luis Ortega que se llamará “Verano maldito” y que está basada en un cuento de Yukio Mishima. También será una coproducción. Acabamos de presentar el proyecto a Fond Sud junto con una productora francesa y, además, tenemos confirmada la participación de un coproductor brasileño. Queremos rodarla en Buenos Aires y en Rio de Janeiro durante el tercer trimestre de 2009.
Luego, entre otros proyectos que aún se están por concretar, estamos analizando la posibilidad de entrar como coproductores en una biopic sobre la vida del presidente brasileño, Lula, que será dirigida por Flavio Barreto.
The Auteurs, la plataforma de visionado de películas online de la que son socios, es otra de la grandes apuestas de Costa Films.
Sí, The Auteurs es una empresa en la que venimos trabajando hace bastante tiempo. Este portal está funcionando en su versión beta desde diciembre de 2008 y, al día de hoy, cuenta con una oferta de unas 130 películas y con más de 75.000 usuarios por mes. En lo que respecta a Latinoamérica, The Auteurs será lanzado primero en Brasil y luego, para el Festival de Cannes, esperamos tener disponible una versión en español con contenido en español. De todas formas, ya hay algunos contenidos a los que se pueden acceder desde algunos países de la región, como Argentina.
¿Cómo se posiciona The Auteurs?
La definimos como una cinemateca online que pone en primer lugar al director, al autor, que es lo que más nos importa y lo que más le importa a los aficionados al cine. Nuestra línea editorial es clara, simple y, sobre todas las cosas, apostamos por ofrecer buenos contenidos. También le prestamos mucha atención a todo lo relacionado con el armado de la comunidad de la plataforma, donde personas de todo el mundo podrán interactuar, participar en foros, para hablar sobre películas y directores.
¿Están interesados en incluir películas latinoamericanas en la oferta de la plataforma? De ser así, ¿en qué tipo de contenidos están interesados?
Fundamentalmente queremos contactar con directores y productores que tengan películas latinoamericanas y que estén interesados en distribuirlas a través de internet. Como comentaba anteriormente, a partir de julio empezaremos a subir películas latinoamericanas, por eso aquellos interesados se pueden contactar con nosotros a través de nuestra página web.
¿Cómo cree que afectará en la industria el rápido crecimiento que está teniendo la distribución y la exhibición digital?
La aparición de internet ha sido muy positiva para todos porque a los productores nos permite distribuir películas a un costo mucho menor así como llegar a un público al que nunca hubiésemos podido acceder antes. Por su parte, el público tiene a su alcance un montón de títulos que antes solo podía conseguir en el extranjero. Por tanto, sitios como The Auteurs van a tener a personas de toda Latinoamérica buscando películas en su librería y, seguramente, películas que antes no se estrenaba en el continente va a tener ahora la posibilidad de contar con 2 mil o 3 mil personas que quieran y puedan verlas. Hay muchísimo material que no se estrena comercialmente en Latinoamérica. Lo mismo ocurre en Estados Unidos con el cine latinoamericano. Entonces, un lugar donde el público puede encontrar esas películas no puede ser más que positivo, tanto para el público como para los productores.
La coproducción es una constante de Costa Films. ¿A qué se debe esta apuesta?
Creemos que la coproducción es muy importante porque es una manera de conseguir fondos a la hora de filmar una película. Además, la coproducción le asegura mayor visibilidad a las películas porque garantiza su estreno en cada uno de los países que participaron en ellas. Muchas veces el coproductor también ayuda a impulsar las ventas internacionales de las películas y eso hace que se sumen fuerzas.
A partir de su experiencia, ¿cuáles creen que son los puntos fuertes y débiles que tienen el cine latinoamericano a nivel internacional?
Creo que el cine latinoamericano, siendo muy distinto al europeo, al asiático e incluso al africano, logra llamar la atención cuando cumple con un requisito que no es fácil de cumplir: tener una historia universal. A veces aparecen proyectos que tienen una impronta muy fuerte del país de origen y eso también los hace interesantes, porque generalmente cuando una película triunfa en su país también triunfan fuera de él. Buen ejemplo de esto es “Tropa de elite”, una película que tiene una temática claramente latinoamericana y que en Brasil fue muy bien recibido, y eso fue lo que ayudó a que la película tuviera el recorrido internacional que tuvo. Pero volviendo a la pregunta, no es fácil definir una formula para saber qué proyecto puede funcionar o no a nivel internacional, o cuáles son los proyectos que más le interesan a los americanos o a los europeos. En Costa Films, buscamos películas que tengan historias universales, que puedan ser entendidas fuera de su país de origen y que puedan viajar por distintos mercados. Pero no es fácil y estamos aprendiendo mucho en el proceso. Nosotros tenemos una experiencia corta y hemos tenido suerte con la primera película que hicimos. La segunda película, “The Burning Plain”, es en realidad más americana que latinoamericana a pesar de estar dirigida por el mexicano Guillermo Arriaga.
¿Siguen con el plan inicial de producir o coproducir 12 películas en los primeros cinco años?
Estamos definiendo el plan para este año y, definitivamente, nos interesa producir, aunque la producción es más arriesgada que la distribución. Una vez tengamos definido el plan veremos dónde ponemos más energía. |
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Sexta, 06 de Fevereiro de 2009
Entrevista: Eduardo Costantini, fundador e diretor executivo da Costa Films
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Com sede em Buenos Aires, a Costa Films é uma das poucas empresas latino-americanas que têm na mira o mercado cinematográfico internacional. Fundada em 2006 pelo empresário argentino Eduardo Costantini (filho), a Costa Films começou sua trajetória internacional com passos firmes graças ao sucesso de “Tropa de Elite” – filme em que participam como co-produtores através da Latin American Film Co, uma joint venture da empresa com a poderosa The Weinstein Company. Além de suas atividades nos campos da produção e da distribuição, a Costa Films também é um dos sócios de The Auteurs, uma cinemateca online que terá sua versão latino-americana a meados de 2009.
Por Gerardo Michelin (LatAm cinema)
Quais serão os próximos projetos da Costa Films em matéria de co-produção?
Atualmente estamos levando adiante o filme “Notícias de um seqüestro”, uma adaptação do livro de Gabriel García Márquez que será co-produzida entre vários países. Acabamos de nos reunir com Salma Hayek, que ficou interessada no projeto, para definir se ela vai ser parte do elenco e também seu possível interesse em ser produtora executiva do filme. Sua participação significaria um impulso muito importante para este projeto que tentaremos filmar em junho deste ano.
Por outro lado, continuamos trabalhando no novo filme de Luis Ortega, que se chamará “Verano maldito” e que se baseia em um conto de Yukio Mishima. Também será uma co-produção. Acabamos de apresentar o projeto ao Fond Sud junto com uma produtora francesa e, além disso, temos confirmada a participação de um co-produtor brasileiro. Queremos rodá-lo em Buenos Aires e no Rio de Janeiro durante o terceiro trimestre de 2009.
Assim, entre outros projetos que ainda estão por se concretizar, estamos analisando a possibilidade de entrar como co-produtores em um filme biográfico sobre o Lula, que será dirigido por Flávio Barreto.
The Auteurs, a plataforma online de filmes de que vocês são sócios, é outra das grandes apostas da Costa Films.
Sim, The Auteurs é uma empresa na qual estamos trabalhando há bastante tempo. O portal está funcionando em sua versão beta desde dezembro de 2008 e, atualmente, conta com uma oferta de cerca de 130 filmes, com mais de 75.000 usuários por mês. No que se refere à América Latina, The Auteurs será lançado primeiro no Brasil e logo, para o Festival de Cannes, esperamos ter disponível uma versão em espanhol com conteúdo em espanhol. De todas as maneiras, já há alguns conteúdos que podem ser acessados a partir de alguns países da região, como a Argentina.
Como está posicionado o portal The Auteurs?
Nós o definimos como uma cinemateca online que põe em primeiro lugar o diretor – o autor –, que é quem mais importa para os interessados em cinema. Nossa linha editorial é clara, simples e, acima de tudo, apostamos em oferecer bons conteúdos. Também prestamos muita atenção a tudo o que está relacionado à estrutura da comunidade da plataforma, onde pessoas de todo o mundo poderão interagir, participando em fóruns para falar de filmes e diretores.
Vocês estão interessados em incluir filmes latino-americanos na oferta do portal? Em caso positivo, que tipo de conteúdo lhes interessa?
Fundamentalmente queremos contatar diretores e produtores que tenham filmes latino-americanos e que estejam interessados em distribuí-los através da internet. Como comentei anteriormente, a partir de julho começaremos a subir filmes latinos, por isso aqueles que se interessem podem entrar em contato através do nosso site.
Como você acha que o rápido crescimento que estão tendo a distribuição e a exibição digitais afetará a indústria?
O surgimento da internet foi muito positivo para todos. No caso dos produtores, é possível distribuir filmes a um custo muito menor e, da mesma maneira, chegar a um público ao que jamais se imaginava que seria possível antes. Por sua parte, o público tem a seu alcance um monte de títulos que antes somente podia conseguir no exterior. Portanto, sites como The Auteurs terão pessoas de toda a América Latina procurando filmes em seus arquivos – e, seguramente, filmes que antes não estreavam no continente agora terão a possibilidade de contar com dois ou três mil pessoas que querem e podem vê-los. Há muitíssimo material que não estréia comercialmente na América Latina. O mesmo acontece nos Estados Unidos com o cinema latino-americano. Então, um lugar onde o público pode encontrar esses filmes não poderia ser mais positivo, tanto para o público como para os produtores.
A co-produção é uma constante da Costa Films. Por que essa aposta?
Acreditamos que a co-produção é muito importante, porque é uma maneira de conseguir fundos na hora de filmar. Além disso, a co-produção assegura maior visibilidade aos filmes ao garantir sua estréia em cada um dos países que participaram deles. Muitas vezes o co-produtor também ajuda a impulsionar as vendas internacionais dos filmes, e isso faz com que se multipliquem as forças.
Pela sua experiência, quais são os pontos fortes e fracos que tem o cinema latino em nível internacional?
Acho que o cinema latino, sendo muito diferente do europeu, do asiático e inclusive do africano, consegue chamar a atenção quando cumpre um requisito que não é fácil de cumprir: ter uma história universal. Às vezes aparecem projetos que tem uma marca muito forte de seu país de origem, e isso também os faz interessantes, porque geralmente quando um filme dá certo em seu país, também dá certo fora dele. Um bom exemplo disso é “Tropa de elite”, um filme que tem uma temática claramente latino-americana e que no Brasil foi muito bem recebido, e isso foi o que contribuiu para que o filme tivesse a trajetória internacional que teve. Mas voltando à pergunta, não é fácil definir uma fórmula para saber que projeto pode funcionar em nível internacional ou então quais são os projetos que mais interessam aos norte-americanos e europeus. Na Costa Films, procuramos filmes que tenham histórias universais, que possam ser entendidas fora de seu país de origem e que possam viajar por diferentes mercados. Mas não é fácil, e estamos aprendendo muito no processo. Temos uma curta experiência e tivemos sorte com o primeiro filme que fizemos. O segundo, “The Burning Plain”, é na realidade mais norta-americano que latino, apesar de ser dirigido pelo mexicano Guillermo Arriaga.
Vocês continuam com o plano inicial de produzir ou co-produzir 12 filmes nos primeiros cinco anos?
Estamos definindo o plano para este ano e, definitivamente, estamos interessados em produzir, ainda que a produção seja mais arriscada que a distribuição. Uma vez tenhamos definido o plano, veremos onde colocaremos mais energia. |
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Quinta, 05 de Fevereiro de 2009
Entrevista Rotterdam-2009: Alicia Scherson
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Su primera película, “Play” (2005), fue acogida y premiada por muchos festivales, como el de Valdivia, en Chile, el de la Habana, en Cuba, y el Cero Latitud, en Ecuador. Ahora, la joven realizadora chilena se prepara para una nueva y ya esperada ola de premios para “Turistas”, que estrena internacionalmente el próximo jueves, 29 de enero, en el marco del Festival de Rotterdam, donde participa en la competencia oficial. El lanzamiento sucede en un momento en el cual el cine chileno parece mostrar los resultados de su crecimiento en los últimos años, conquistando premios como el de Sundance este año para “La nana” (Sebastián Silva).
A continuación, la entrevista exclusiva de Alicia Scherson, en Rotterdam, a LatAm cinema y La Latina.
“Turistas” parece tener un guión bien estructurado por detrás. ¿Tienes el hábito de respetar los guiones cuando filmas tus películas?
La verdad es que todo lo que está en “Turistas” fue escrito antes. Yo respeto mucho mis guiones, porque me gusta el proceso de escribir, así como el montaje. Para mí, el rodaje es un momento de soluciones prácticas y, claro, de muchos problemas que hay que resolver rápidamente. Hay seguramente algunos momentos bonitos, pero eso también tiene que ver con sorpresas y problemas.
¿De dónde surgió la idea de filmar una historia que habla de contrastes entre la naturaleza y la ciudad?
Mi película anterior, “Play”, que fue mi primera, es sobre la ciudad. Vivo en Santiago, que es una gran ciudad, y realmente tenía ganas de filmar la naturaleza. Pero lo sentí la necesidad de hacerlo desde la mirada de una persona de la ciudad, por eso usé una mujer de Santiago como testigo.
Lo interesante de “Turistas” es que no hay que decidir entre una cosa y la otra.
Hay cosas buenas y malas de los dos lados. Lo que también quería abordar en esta película es esta cosa que sucede a los turistas, quienes experimentan la naturaleza o el lugar al cual viajan con distancia. En “Turistas”, se vive la naturaleza, pero es también un ambiente reglamentado, con sus senderitos y plaquitas por todos los lados, además de sus incomodidades particulares.
Como el ruido, por ejemplo.
¡Sí! Muchas personas piensan que la naturaleza es un lugar silencioso, pero no es verdad. Para nosotros, salir de vacaciones significa escapar del ruido. Mi primer título para esta película era “El ruido”, pero después lo cambié.
¿Cuál fue la diferencia para ti entre los procesos de realización de “Play” y de “Turistas”?
Nada se compara a tu primera película… Es algo desafiante, completamente nuevo. “Play” fue mi primer encuentro con la industria. Durante mi segunda película, me sentí mucho más cómoda. Lo he disfrutado mucho y hoy la veo más profesional. “Turistas” es más precisa, más limpia.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Tengo varios ahora, porque se necesita mucho tiempo para terminar el proceso de una película y todo se acumula. Mi próxima película, “El futuro”, es una adaptación de una novela de Roberto Bolaño llamada “Una novelita lumpen”. En realidad es la novela menos apreciada de Bolaño por los críticos, pero yo creo que esas son las mejores películas. “El futuro” fue parte de la selección de CineMart, el mercado de coproducción de Rotterdam, dos veces. Lo voy a rodar al final de este año.
Parece que ya eres de la familia del Festival de Rotterdam.
Por supuesto… Todo empezó en 2003, cuando participé del programa con uno de mis cortometrajes, llamado “Crying under water”. Este mismo año, traje el proyecto de “Play”, que terminó ganándose el Hubert Bals Fund y también un apoyo en distribución. Como dije, “El futuro” participó dos años consecutivos de CineMart, y ahora “Turistas” está en la competencia por los VPRO Tiger Awards. Esa es mi cuarta vez en Rotterdam y eso me alegra mucho.
Para terminar, ¿cómo ves el cine chileno hoy? Parece estar viviendo un buen momento.
Hubo un pequeño boom en el 2005, que creo que tiene que ver con la ley nacional de cine, que es de mediados de los 90, y también con la tecnología digital. Lo que vemos hoy son las segundas películas de estos directores. Me parece bien que con toda esa crisis hagamos más y más películas. Hay como una desesperación por hacer cine en el aire. Pero tenemos una situación crítica en la financiación y especialmente en la distribución. Sacan las películas chilenas de cartelera después de una semana, porque están compitiendo con blockbusters. Hay que pensar en una protección en este sentido también o no sé que va a pasar.
“Turistas” estrena comercialmente en Chile en abril.
Por Camila Moraes |
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Quinta, 05 de Fevereiro de 2009
49ª Festival de Cartagena anuncia sua programação
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Tudo pronto para a 49ª edição do Festival Internacional de Cinema de Cartagena, que acontece na costa atlântica da Colômbia de 27 de fevereiro a 7 de março. O festival – o mais importante do país – já anunciou os filmes que participam em suas seções principais: a competição oficial ibero-americana, a competição ibero-americana de documentários e o concurso de cinema colombiano.
Da primeira, participam 12 filmes de ficção em longa-metragem lançados em 2008, incluindo o brasileiro “Chega de saudade”, de Laís Bodanzki, o argentino “Una semana solos”, de Celina Murga, o mexicano “Lake Tahoe”, de Fernando Eimbcke, o uruguaio “Acné”, de Federico Feiroj, e o espanhol “Los girasoles ciegos”, de José Luis Cuerda, que foi um dos selecionados ao prêmio Goya de melhor filme em 2009.
Na categoria de documentários, são 13 os títulos que competem pelo troféu Índia Catalina, entre eles “Pindorama” dos brasileiros Roberto Berliner, Lula Queiroga e Leo Crivelare, “16 memorias” do colombiano Camilo Botero, “Trazando Aleida” da mexicana Christiane Burhardk, e “El Olvido” de Heddy Honigmann, do Peru.
Da competição colombiana, que passa este ano a incluir prêmios a melhor filme, diretor, ator, atriz e roteiro, participam 11 títulos lançados em 2007 e 2008. São eles:
“Perro come perro” de Carlos Moreno.
“Nochebuena” de Camila Loboguerrero.
“Ni te cases ni te embarques” de Ricardo Coral.
“Te amo Ana Elisa” de Antonio Dorado y Robinson Díaz.
“Riverside” de Harold Trompetero.
“El ángel del acordeón” de María Camila Lizarazo.
“La voz de las alas” de Jorge Echeverri.
“Yo soy otro” de Oscar Campo Hurtado.
“La Milagrosa” de Rafael Lara.
“Amar o morir” de Fernando Lebrija.
“Cuarenta” de Carlos Fernando Lebrija.
O festival, que este ano presta homenagem ao seu falecido fundador, Don Victor Nieto, inclui em sua programação várias mostras não competitivas, além da competição de curtas-metragens, o encontro de produtores e outros eventos importantes. O diretor homenageado desta edição é Lisandro Alonso, cujos quatro longas-metragens serão exibidos, e o filme de abertura será “Che, el argentino”, de Steven Soderbergh.
Saiba mais no site do festival. |
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Segunda, 02 de Fevereiro de 2009
"Turistas” (Rotterdam-2009): sozinhos, não importa onde
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O título pode não revelar muito, mas “Turistas”, de Alicia Scherson, é certamente mais do que um retrato de pessoas com câmeras fotográficas passando férias em um lugar desconhecido. Um dos 14 títulos que competiram pelos VPRO Tiger Awards do 36º Festival de Rotterdam, o longa – o segundo da diretora chilena – transmite aquela sensação que recordamos de tempo em tempo (sem necessidade alguma de estar de férias): na vida, somos todos turistas.
A proposta é acompanhar Carla, que se vê obrigada a mudar seus planos de férias ao discutir na estrada com o marido e, ao invés de voltar a sua agitada Santiago, termina passando alguns dias em um parque ecológico no centro d Chile na companhia inesperada de um estrangeiro. Através do olhar urbano desta mulher aterrissada sem sobreaviso numa floresta, percebemos as particularidades e dificuldades de um ambiente que, pouco a pouco, vão se transformando em assuntos da própria existência humana, sem distinções essenciais que levem o espectador a sentir a necessidade de optar entre cidade e natureza. Entre os dois ambientes não há limites, ainda que sempre exista distanciamento.
Para pintar esse quadro em tons de verde e cinza, Scherson faz ótimo uso do som em um roteiro redondo e seguido à risca, como a própria diretora já revelou ser seu estilo de trabalho. Se a cidade tem carros e buzinas ensurdecedoras, a floresta tem cachoeiras com quedas de água barulhentas que impedem conversas em baixo volume. Por outro lado, a câmera capta com precisão elementos desta bela paisagem, que no fim serve de cenário para o desenvolvimento de temas geralmente atribuídos à vida urbana, como discussões de relação, festas com bebida e música eletrônica, crises de aceitação e solidão.
É preciso ressaltar que aqui estamos diante de uma natureza controlada, com suas trilhas, placas e áreas reservadas, experimentando com distância, como bons turistas, as vidas de personagens criados para representar mais do que para retratar buscas pessoais – como as primas quase idênticas que trabalham no parque (vestem preto, têm cortes de cabelo idênticos e discutem filosofia de bar o tempo todo).
“Turistas” é certamente um passo adiante na evolução de Alicia Scherson, que debutou no cinema em 2005 com o bem recebido “Play” e agora se mostra mais confiante. Tal confiança talvez seja responsável pela sensação de se tratar de um filme bastante controlado, algo clássico e pouco arriscado. Mas isso não impede a construção de um ponto-de-vista pessoal e bem sucedido ao saber gerar empatia e deixando de lado os ultrapassados clichês da disputa entre cidade e natureza. Isso sim, ainda bem, Scherson mantém do começo ao final, sem perder o controle.
Por Camila Moraes |
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